Lluvia Ácida estrena “Guairabo”, EP que explora el sonido electrónico de frontera desde Magallanes
Marzo 30, 2026
Tras un año dedicado a revisar su trayectoria de más de tres décadas, el histórico dúo electrónico magallánico Lluvia Ácida vuelve con música inédita. Se trata de “Guairabo”, un EP de tres piezas que profundiza en su propuesta de “sonido electrónico de frontera”, editado gracias a una alianza entre su sello EOLO Producciones y la plataforma RAUVERSION.
El lanzamiento marca un nuevo capítulo para Héctor Aguilar y Rafael Cheuquelaf, quienes continúan desarrollando una identidad sonora vinculada al territorio austral y sus imaginarios.
Un EP inspirado en el sur y sus relatos
El trabajo abre con “Guairabo”, tema que da nombre al EP y que remite a un sector ubicado a orillas del Estrecho de Magallanes, al sur de Punta Arenas. El título también alude a un ave nocturna presente en leyendas de la tradición chilota, asociadas a la brujería.
La segunda composición, “La Luz Mala”, recoge una creencia extendida en el Cono Sur: la aparición de una luz vinculada a presencias sobrenaturales en bosques y pampas durante la noche.
El EP cierra con “Rusffin”, inspirado en un sector de la Isla Grande de Tierra del Fuego, donde aún persisten vestigios de antiguas faenas auríferas y forestales.
Búsqueda sonora: texturas, territorio y memoria
En esta nueva producción, Lluvia Ácida optó por alejarse de estructuras tradicionales. “Centrarnos más en las texturas que en melodías pegajosas”, explican los músicos sobre el enfoque del EP.
El proceso creativo incluyó la generación de librerías propias de sonidos en menos de un mes, combinando loops de percusión, capas de sintetizadores, bajo eléctrico, theremin y registros de campos electromagnéticos capturados con dispositivos especializados.
El resultado es una propuesta que, según el dúo, responde a una identidad marcada por el territorio: “Somos la expresión sonora de un choque entre la naturaleza y la civilización, un proyecto artístico de frontera”.
Esa mirada se traduce en paisajes sonoros que evocan el clima extremo, el viento y los rastros de procesos extractivos en el sur de Chile. “Queríamos evocar ese ruido del pasado, esa historia de extractivismo que sigue latente”, señalan.
